Vomitando palabras
Si te dejas te ganan. Si te engañas, te engañan. Si lo rompes te toca construirlo de nuevo. Si sí, ok. Si no quién sabe. Hoy no tengo ganas de cambiar el mundo.
Punto y aparte.
Si te dejas te ganan. Si te engañas, te engañan. Si lo rompes te toca construirlo de nuevo. Si sí, ok. Si no quién sabe. Hoy no tengo ganas de cambiar el mundo.
Punto y aparte.
Y sí. Nos la pasamos hablando de la gran zona de confort. Donde nos sentimos cómodos y de pronto dejamos de crecer. Avanzamos y en el momento en el que llega la costumbre todo se detiene. Como un reloj sin tiempo.
Pero ojo, hablar de la zona de confort también es una costumbre. un cliché, un terreno más pisado que los centros comerciales en fin de semana. Pero a pesar de eso nos da miedo salir de ella (especialmente a mí).
No hay remedio poruque por más que huyas, un día, te levantas y si no es por fuerza es por deseo. Descubres que todo se ha movido, que las cosas que creías estáticas y plenamente definidas ya ni siquiera existen y que para caminar hacia adelante ya no hay costumbres. Hoy me queda claro que para subir las escaleras no hay que hacerlo todos los días igual porque de pronto las estamos bajandoy ni siquiera nos damos cuenta. No hay certezas, hay pasos por dar.
La aparición de la oveja negra le había quitado el sueño.
Siempre he creído que el café es una gran pócima. Tiene poderes mágicos para levantarme, para hacerme despertar o para dejarme dormir. Express para despertar por la mañana o americano por la tarde. Frapuccino para abrir una conversación o acabarla. Turco para el futuro: fuerte, cálido, concentrado, apasionado, exacto: tal vez el porvenir me deje de importar.
"Here comes the sun"Dicen por ahí que lo que hacía más deseable a la Bella Durmiente, Aurora, para los amigos, era que estuvo dispuesta a esperar dormida durante un siglo a que un valiente la despertara. Su espera fue tan poderosa que hizo dormir a un país entero. Paciente, más que bella diría yo. ¿Qué hubiera pasado si en medio del sueño se le hubiera intercalado el sonido chirriante de la Blackberry ante un pendiente no resuelto?, ¿qué tal si el ruido del microondas se hubiera cruzado en medio de su sueño eterno para avisarle que sus palomitas ya estaban listas?
Arrancar un pedazo de aliento no es fácil. Pero hay días que aunque no quieras te lo roban. Porque el aliento, como los secretos no se pide: se secuestra. Hay besos a mordidas, que atrapan, hay mordidas a besos que duelen. Hay besos maniacos y otros que no saben a nada. Sólo pocos arrancan el aliento a bocanadas, siempre dispuestos a retarte para así intentar robarte otro pedazo.
Solemos ser seres de ser-emonias. Las hacemos por todo. Para reír, para llorar, para festejar, para velar, para quejarnos, para amarnos, para crecer, para caer, para trabajar, para renunciar. Para el té, para tomar café, para la leche caliente. Para todo, seres de ceremonias, ser-emonias.
Pero... ¿por qué no inventar una ceremonia para creer o para mirar a la gente caminando por la calle? Inventemos ceremonias nuevas. Voto porque la primera sea la de sonreír.
No es lo mismo regresar que intentarlo de nuevo. Regresas mirando hacia atrás, lo intentas de nuevo para ir hacia adelante. Creando caminos admitiendo que cada paso que das es otra historia que narrar. Regresar, ni aunque se te queden las llaves adentro de la casa. Para atrás, sólo cuando hay que estacionarse. Mejor, intentarlo de nuevo. Hoy es el primer intento y lo mejor de todo es que mañana también será el primer intento.
Eso nos lleva a pensar que por fin el número que usted marcó sí existe. Si tiene alguna duda, verifíquelo lo antes posible.
Pa'lante
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